Los baches de la vida se amortiguan con amor …. Los de la carretera, con el amortiguador.



Sach – Kyb  - Abierto a otras marcas (consulta precios)

Garantía de dos años en material y mano de Obra 

Precio según tarifa fabricante  P.V.P con un 30% descuento
Mano de obra de colocación de amortiguadores según
tiempos estipulados por fabricante
Comprobación  en banco de pruebas realizando un test de seguridad gratuito donde se incluye:
- La suspensión de las ruedas en reposo, midiendo el coeficiente  teórico de adherencia al suelo.
- La convergencia de las ruedas indicando la deriva del vehículo en m/Km. (deriva=tendencia a irse para la izquierda o para la derecha).
- Prueba de frenos delanteros y traseros donde se mide la resistencia de rodadura (p.ej. zapatas, cilindros, agarrotados) El desequilibrio a alabea (p.ej. disco o tambor de freno deformado).
- La fuerza de frenada máxima y desequilibrio entre ruedas y ejes “La deceleración es calculada ya que el banco incorpora un dispositivo de pesada”.
- Control visual en elevador de componentes: rótulas de dirección y suspensión (holguras), transmisiones, dirección, guardapolvos, fugas de líquido hidráulico, barra estabilizadora, trapecios.
- Paralelo de dirección, imprescindible cuando se cambian los amortiguadores.
- Informe detallado del acta final

Recomendado cambiar cada 80.000 Kms.

Funcionamiento:

Las ruedas del vehículo, al pasar sobre un obstáculo, gracias a la conexión elástica con el bastidor o carrocería del vehículo, pueden con­tinuar oscilando, hacia arriba y abajo, entre dos valores máximos fijados por el constructor y delimitados por los llamados topes de final de carrera. Los resortes excitados empiezan a os­cilar al pasar sobre el obstáculo y continúan os­cilando durante cierto tiempo, incluso cuando el vehículo ha superado ya el obstáculo. Sin la presencia de los oportunos amortiguadores, la atenuación de estas oscilaciones se conseguiría únicamente por los rozamientos de la suspen­sión y por el calor generado en el resorte, con el resultado de la pérdida de contacto de la rue­da con el suelo, contra el cual rebotaría con vio­lencia.

El amortiguador ideal debería transmitir lo menos posible las irregularidades del suelo a la carrocería y, simultáneamente, mantener las ruedas en contacto con la carretera.

Desgraciadamente, la comodidad y la estabi­lidad no van parejas. En efecto, cuando las irre­gularidades del suelo se presentan con una frecuencia baja, es decir se encuentran distan­tes entre sí, conviene que la atenuación del amortiguador sea elevada para evitar que la carrocería continúe oscilando después de haber superado el obstáculo; pero si las irregulari­dades tienen una frecuencia alta (corta distan­cia entre sí o a velocidad elevada del vehículo),el amortiguador deberá ser «blando» para evi­tar que transmita continuamente oscilaciones a la carrocería.

Por lo que se refiere a la estabilidad, con el aumento de la velocidad del vehículo y, por tan­to, de la frecuencia con que actúan las irregu­laridades del terreno sobre las ruedas, crecen las fuerzas de inercia aplicadas sobre las ma­sas suspendidas del vehículo. Resulta, por tan­to, mayor el retardo con el cual las ruedas tra­tan de seguir las irregularidades del suelo y se comprende que, para garantizar un buen agarre sobre la carretera, se le pida al amorti­guador un aumento progresivo de su dureza con el incremento de la velocidad.

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